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Madrid
Descubrí este sitio por casualidad y será un imprescindible cada vez que venga a Madrid. Carta corta pero con platos sencillos y muy sabrosos. Si quieres escapar de platos recargados, y buscas un plato reconfortante, no dudes en venir. Yo me pedí un consomé de boletus: sopa con fideos y setas. Mucho aroma, nada pesado… Pedí una recomendación para beber y me sirvieron ginger beer de matcha. Estaba muy bueno, todos los sabores estaban muy bien integrados. De postre me pedí una cookie de Nutella. No era empalagosa, la Nutella del centro estaba en su punto justo y la masa de la galleta era casi cremosa. Muy buena! Para terminar me pedí una V60, con el café de competición que tenían en ese momento. Había estado tomando café de especialidad toda esa semana y éste fue el mejor. Se nota que el barista sabe lo que se hace y cuida todo el proceso. El espacio es muy bonito, nada recargado, elegante, tranquilo.
Fui a esta cafetería ya que me encanta descubrir nuevos sitios en Madrid, pero por desgracia la experiencia fue muy decepcionante. Mucho me ha tenido que sorprender para decidirme a escribir esta reseña, porque suelo ser bastante comprensiva con los locales nuevos que visito. Nunca me habían atendido de forma tan poco profesional ni con una actitud tan arrogante como la que recibí hoy. Al llegar, pregunté de forma educada si mi tostada podía salir un poco antes porque tenía prisa. La respuesta inicial fue afirmativa, pero poco después la camarera (creo que se llamaba Vanessa) se dirigió a mí con un tono altivo y desagradable, comentando que “esto no es un McDonald’s” y que, si buscaba algo rápido, ese no era el sitio. Que ellos servían “jamón de bellota”. Hay muchas formas amables de comunicar lo mismo (y por supuesto lo habría entendido), pero su lenguaje corporal y su mirada hicieron que el comentario resultara especialmente fuera de lugar. Le pedí que por favor cancelara la tostada y, de nuevo, recibí la misma frase en un tono inapropiado. Pagué mi café para llevar y me marché. Al despedirme con un “hasta luego” y agradecer la atención, ni siquiera obtuve una respuesta, ni me miraron. Ojalá puedan revisar este tipo de actitudes, ya que marcan completamente la experiencia del cliente.
La comida está bien, pero el servicio.... El chico que atiende parece que te está haciendo un favor, muy mala actitud, no te voltea ni a ver, ni responde, nada.. creo que no sabe que trabaja en atención al cliente. Para reservar te piden tarjeta y si alguien no llega, te cobran 10€. Sin embargo, el sitio estaba casi vacío.
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