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Málaga
Experiencia floja en esta cafetería y pastelería situada dentro del edificio de la aduana que actualmente alberga el Museo de Málaga y el restaurante con estrella Michelin, Blossom. Esta cafetería, es el segundo proyecto del chef del restaurante nombrado en este edificio y mis expectativas eran altísimas ya que esperas algo extremadamente sorprendente de alguien que dispone de tan prestigioso galardón gastronómico, pero para mí sorpresa fue todo lo contrario por desgracia. Empezando por lo mejor, el lugar es bonito, espacioso, y con un decoración sencilla pero muy cuidada, con gran cantidad de zonas para disfrutar. Respecto a la comida, luces y sombras; ni el café ni el chai latte estuvieron a la altura; definitivamente esperas encontrar un café de especialidad o similar, pero encuentras un café comercial de baja calidad y esto me hizo entender después porque en muchas mesas había personas tomando vino espumoso o blanco en vez de café o té. Respecto a la parte dulce, mientras que las cremas si me parecieron buenas, los pasteles dejaron mucho que desear porque esperaba mucho más respecto a las texturas de estos. Otro punto negativo fue el servicio. A penas hay interacción con el cliente en cuanto llega, sin saber si debe o no tomar asiento; otro punto negativo es el no priorizar el tomar nota a las mesas según el orden de llegada y además la cantidad de tiempo que pasa desde que tomas asiento hasta que te toman nota es eterna. La sala estuvo la mayor parte del tiempo sin personal en ella, por lo que es imposible tener una interacción con ellos si requieres pedir algo más, consultar algo, etc. Creo que hay varios factores, como desorganización del personal y posiblemente falta de personal para atender momentos de más concurrencia que deberían estudiar. La amabilidad si es un puto a favor en el servicio, eso no hay duda. En definitiva, en mi experiencia personal en este lugar, me habría encantado que todo hubiese salido mejor pero por desgracia no fue así. Creo que el lugar tiene un tremendo potencial para que funcione de una manera correcta, pero desde mi punto de vista hay muchos puntos que solucionar y analizar para que esto sea así, creyendo que, por el poco tiempo que lleva abierto, es un buen momento para intentar darle una vuelta. Espero que lo comentado ayude a mejorar de cara al futuro, definitivamente creo que que si se van puliendo ciertos aspectos, puede llegar a funcionar como creo que quieren que realmente funcione este lugar.
La comida fue excelente, todo estaba muy sabroso y bien preparado. El ambiente es muy agradable y el personal destaca por su amabilidad y profesionalismo. Sin duda, es un lugar al que da gusto volver
Estuve un jueves de Semana Blanca, sobre las 16.00h. El ambiente, trato y calidad se notan a primera vista y se sienten hasta el último minuto. De esos lugares en los que uno se siente feliz por amar la cultura, los sitios bellos y donde valorar el trabajo bien hecho. Estoy deseando volver. El café y el dulce de chocolate blanco y maracuyá (el más caro de la carta de repostería) 8euros en total.
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