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Madrid
Faraday es una de mis cafeterías favoritas de Madrid. Suelo ir tanto con mi pareja como con amigos y siempre me encanta. Cuando tengo la garganta un poco mal, me preparan un chai buenísimo que me sienta de maravilla, y además tienen unos bizcochos caseros impresionantes. El local es muy, muy pequeño, pero precisamente por eso resulta súper acogedor; además, siempre he tenido la suerte de encontrar una mesita libre. Y si no, tienen opción para llevar, que mucha gente aprovecha. Un sitio al que siempre apetece volver.
Faraday Café tiene un diseño muy trabajado y moderno, con un ambiente amplio y luminoso que invita a quedarse. El espacio es fresco, cuidado al detalle y muy “Pinterest café”. El personal es joven, estiloso y transmite buen rollo, algo que suma bastante a la experiencia. El café está correcto, de nivel medio: no es malo, pero en Madrid hay opciones claramente mejores para los más cafeteros exigentes. La ubicación es uno de sus puntos fuertes, muy bien situada y fácil de incorporar a un paseo por la zona. En cuanto a la comida, la oferta de desayuno es bastante limitada: básicamente bizcochos y cookies. Por eso, no es un lugar adecuado para brunch, sino más bien para tomar un café tranquilo con algo dulce. Un sitio bonito, agradable y bien ubicado, ideal para trabajar un rato o quedar de forma informal, más por el ambiente que por la propuesta gastronómica.
Qué lugar tan diferente y bonito. El café 10/10 y el espacio súper acogedor y agradable. Eso sí: si no toleras tanto el ruido, tal vez no sea tu lugar porque ponen música (no está exagerada, está en su punto, pero sí se escucha). Los chicos que atienden son muy agradables. El café es pequeño y casi siempre está full, así que si vas con un grupo grande probablemente te toque esperar un ratito.
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