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Madrid
El sitio es precioso, amplio, acogedor, moderno y muy estético. No es de extrañar que la gente haga colas para entrar. Nosotras estuvimos esperando 40/50 minutos ( nos presentamos en hora punta) La música está al volumen idóneo, te permite hablar a la vez que esta suena de fondo. El personal es amable y atento. Lo único que podría decepcionar es la comida ya que no es nada excepcional, pedimos diferentes platos : las tortitas de dulce de leche estaban buenas, las de huevo con sirope de arce son empalagosas y se hacen pesadas, la tosta con aguacate nos dió la sensacion de que el aguacate era de bote. El cafe estaba bastatente bien y lo que sí recomiendo son los rolls de canela, estaban realmente deliciosos. Es un sitio muy chic y pero la comida no pasa de aceptable.
Si buscas un restaurante con comida mexicana pero con un vibe más aesthetic, este es tu lugar. La gente que atiende es súper agradable, y los desayunos están muy bien servidos y muy buenos. El açaí no fue de mis favoritos, pero es más por gusto: a mí me gustan las bases más cremosas. Este está más tipo a base de agua, así que si a ti te gusta así, 8.5/10.
Es un sitio muy bonito, con una estética cuidada y un aire lujoso. El matcha tenía buen sabor y color, se notaba de calidad, pero no estaba bien batido y tenía grumos, pedí que lo mezclaran mejor y me lo devolvieron prácticamente igual. La tostada de aguacate de mi pareja parecía hecha con pasta comprada, a diferencia de la mía que sí estaba fresca. Además, pedimos un postre y un cortado y tardaron unos 30 minutos después de terminar los platos principales, sin que nadie volviera a atendernos. Fuimos un domingo y estaba lleno, lo cual se entiende, pero el servicio no estuvo a la altura. Tiene potencial, pero mejor ir en días más tranquilos.
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