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L'Alfàs del Pi
Sitio muy acogedor de productos saludables y frescos. El café me encantó. Las tostadas estaban muy ricas y el pan muy sabroso. Además son muy generosas, acabé muy llena. También se pueden comprar frutas o verduras. El servicio fue muy amable, salimos encantadas 🥰 De precio creo que es adecuado por los productos y la cantidad, salimos a 11€ cada una tostada+café pero tenéis el resto de precios en la carta. Me quedé con las ganas de probar un zumo o un smoothie que tenían muy buena pinta así que volveré seguro 👍🏻
Es una mezcla de cafetería, frutería y zumería en la que se puede desayunar, almorzar y comer de manera saludable con productos frescos y de temporada. Lo tenía apuntado en mi lista de sitios pendientes desde que lo abrieron pero ha sido esta mañana cuando he podido asistir por primera vez, junto con un acompañante. He de decir que nos ha encantado absolutamente todo, desde el local hasta la comida por supuesto y el excelente trato por parte del personal. Nada más llegar y sentarte en una de sus mesas, nos han obsequiado con unos "chupitos saludables" de uno de los smoothies que tienen en carta y una botella de agua fresca con un par de vasos con hielo y un toque de fruta. Hemos pedido de beber un café y un té rojo con almendra y canela, ambos acompañados con bebida de avellanas casera que ellos mismos elaboran y que estaba deliciosa. A continuación hemos pedido dos tostadas elaboradas con distintos panes caseros, ambas estaban deliciosas, una era "Bella Italia" y otra la de "Pavo". El precio quizás puede verse algo elevado de primeras pero he de decir que todo lo que hemos probado vale lo que cuesta, ya que los productos son frescos y de calidad, ponen una buena cantidad de comida en los platos y la presentación es inmejorable.
Actualizado · 1 de mayo de 2026 Esta mañana volvimos con esa nostalgia bonita de quien recuerda un desayuno que rozaba la perfección… y salimos con sensaciones más mixtas de lo esperado. Sigue habiendo cosas que brillan. Los zumos naturales y smoothies mantienen su corona. Frescos, bien ejecutados, con ese punto de “esto sí merece la pena”. Aquí no han fallado. La calidad del producto sigue estando, eso se nota desde el primer sorbo. Pero vamos a lo importante, lo que duele un poco decir: ya no es exactamente lo que era. Pedimos lo de siempre, sin inventos. Tostada de pavo y bowl de mango. Ese combo que antes era casi un ritual. Y aquí es donde el déjà vu se rompe. La tostada de pavo… literalmente se ha quedado en la mitad. Antes era contundente, generosa, de esas que te hacen mirar el plato y pensar “ok, esto es serio”. Ahora es más contenida, más correcta, pero ya no impresiona. El bowl de mango sigue siendo bueno, pero también ha perdido volumen. Menos fruta, menos impacto visual, menos ese factor “wow” que antes tenía. Sigue estando rico, sí, pero ya no es ese espectáculo que recordábamos. Y claro, cuando pagas 39,90€ por dos desayunos, el listón no es normal… es alto. Muy alto. Entonces, siendo honestos: la calidad sigue, el concepto sigue, el sitio sigue siendo un punto clave de la zona… pero las cantidades han bajado, y eso cambia la experiencia más de lo que parece. Le bajo dos puntos por esto. No por hate, sino porque precisamente sé lo que este sitio ha sido capaz de hacer. Ojalá haya sido algo puntual y no una nueva normalidad. Porque si vuelven a ese nivel de antes… este sitio no compite, arrasa.
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