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Barcelona
Fuimos a cenar en pareja un poco a ciegas y la verdad que fue muy agradable. Fuimos al piso de arriba para que hubiera más calma (ese día arriba estaba bastante vacío), y el servicio fue muy amable. La comida deliciosa, aunque pica un poco de precio, lo pagamos a gusto porque realmente fue todo cuidado, delicioso y agradable. Las remolachas geniales, aunque sugerimos un pelín más de naranja porque combinaba genial. Caballa con verduritas espectacular. Huevos estrellados originales (sin patatas!) La sepia super bien. Lo que no pedimos fueron postres.
Éramos un grupo de 5, siguiendo la recomendación del camarero decidimos pedir varios platos de la carta de entrantes y de principales y compartir entre todos. Como se ve en las fotos, las porciones son pequeñas. La calidad de los productos y la mezcla de sabores es increíble. Los buñuelos súper recomendables, mismo las pastas y canelones. De la carta de postres, la pera con mascarpone, una delicia. En cuanto a bebidas, se especializan en vinos. La variedad sin alcohol se limita a agua y kombucha. Servicio rápido y amable. Las reservas son por 2hs.
Una experiencia que no sé si repetiría. La comida estaba bien, las raciones de los entrantes eran bastante pequeñas, el sabor era correcto y la calidad normal. En mi opinión, los platos eran adornados en el menú y las descripciones, pero luego se quedaban cortos con la realidad. Un ejemplo podría ser la entraña de ternera con parmentier y grelos, que acabó siendo un trozo correcto de ternera con puré de patata muy básico (no todo puré de patata es un Parmentier) y con brocolini en vez de grelos, y no nos avisaron. En mi opinión, esperaba algo más para una cocina de mercado y de temporada, especialmente por el precio que pagamos. He de remarcar, que aunque yo no tuve problemas con el sabor de mi plato. Es cierto que algunos de ellos venían sosos y una de las personas que comió conmigo comentó que su plato no tenía sabor en absoluto, que no sabía a nada. El servicio fue muy atento, aunque extremadamente lento a pesar de que llegamos los primeros, aun así, tardamos casi tres horas en comer y teníamos que estar llamando al camarero constantemente para que nos atendiera. El ambiente agradable, pero nos pusieron en un par de mesas redondas muy angostas en un rincón de la sala y apenas cabíamos. Lo que peor me pareció fue que por comer cinco personas compartiendo dos entrantes un plato principal cada uno, dos postres, compartidos, una botella de vino, y dos botellas de agua nos cobrasen casi 300 € El precio me pareció muy excesivo para la cantidad que comimos, la calidad de la comida y el servicio.
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