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Madrid
Riquísimos desayunos/brunch con un café excelente y tostadas muuuy completas cerca de las Torres y Chamartín. Tomamos flat white y cinammon latte; sándwich de pastrami, revuelto rústico y una porción de bizcocho de zanahoria. En general, las cantidades son bastante generosas. No hemos tenido que esperar para coger mesa, aún siendo domingo a las 10. La atención del personal es correcta
Esperábamos más, tal vez por las reseñas se ha creado un hype no merecido. Empiezo, el local es extremadamente pequeño, con las mesas pegadas unas al lado de la otra, sin espacio para circular ni mucho menos hablar en privado con tus acompañantes. Todos escuchan las conversaciones de todos. Se llena de turistas con maletas que complican aún más la circulación. Se pide en la barra, te hacen 6% de descuento si pagas en efectivo. Los chicos que atienden están superadisimos, en un espacio reducido preparando los cafés y tostas, mientras que cobran. No tienen tiempo de limpiar las mesas entre servicio y servicio. No digo que no sean simpáticos o profesionales, simplemente no tienen tiempo de serlo dada la gran afluencia de gente y el reducido espacio de trabajo. El café está muy rico, y los huevos benedict que tomamos también, el sandwich de Pastrami nos ha gustado menos, mucho pan y poco relleno. El sitio es tirando a caro, pagamos algo más de 24€ por dos cafés, unos huevos benedictinos y un sandwich de pastrami. Dejo foto de la carta (abril 2026). Entiendo que tiene que haber un alojamiento turístico cerca porque la cantidad de extranjeros en este sitio supera cualquier ratio que se considere normal fuera de la almendra central.
Lugar muy pequeñito pero limpio. Nos sentamos fuera y no sabíamos que teníamos que ir a pedir adentro pero todo fue súper bien. La atención muy buena, la comida y el café súper rico. Pedimos los huevos turcos y huevos con bacon. Delicioso!!!
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