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Madrid
Este café es una parada obligatoria para mí cada vez que voy a Madrid y paso por La Latina. El ambiente es súper acogedor, la iluminación te hace sentir en casa y tienen una carta deliciosa tanto para comida como para café de especialidad. Es por ello que me he llevado un mal sabor de mi última vez allí, porque hubo una pequeña confusión con una mesa en la terraza, por la cual pregunté y me dijeron que si estaba libre podría sentarme con mi amiga. Pero a los dos minutos, ha llegado el camarero de pelo largo a decirnos que “nos habíamos colado” delante de unas personas que estaban por entrar en la terraza. Al explicarle que su compañera de barra nos dijo que podíamos sentarnos si había una mesa libra y que en efecto eso hicimos nos dijo “déjame ver si es verdad” a lo que yo digo muy segura que pues que vaya. Cuento largo corto, volvió a insistir en que nos habíamos colado y que debíamos desocupar la mesa de la terraza. Ante esto mi amiga y yo decidimos pararnos e irnos porque no nos parecieron las formas. Entendemos que hostelería y el trato con el cliente puede llegar a ser agotador pero vaya, a mí me han dejado un mal sabor y a mi amiga una muy mala primera impresión. Espero que paras futuras ocasiones aprendan a manejar mejor estas situaciones para que los posibles clientes no se sientan atacados o acusados de algo que fue un error humano. En fin, como lo bueno se dice también, siempre recomendaré el chai latte, el capuchino y la tostada de burrata con pesto.
Más que un café, un lugar acogedor para recargar energías en medio de la ciudad. Tienen diferentes espacios como las ventanas y mesa central, o mesitas más íntimas en el interior ideales para charlar, con baño accesible y amplio. Probamos un café riquísimo y pan de centeno con tomate sabroso, y vimos que tienen una exposición temporal de artistas que va cambiando y puedes comprar las obras. Servicio cercano y atento, fuimos un sábado por la mañana y no esperamos nada. Muy recomendable, volveremos a otra hora con más hambre a por las tartas y otras tostas! 😋☕🍰🥖👌🏻
Hoy descubrí un pequeño tesoro en La Latina: Café del Art. El café de especialidad es, sencillamente, fenomenal. Se nota el cuidado en cada detalle, desde el aroma hasta el sabor final. Pero lo que realmente marca la diferencia es la atención: cercana, amable (nos atendió Timo) y con ese punto de profesionalidad que hace que te sientas bien recibido desde el primer momento. La decoración acompaña perfectamente la experiencia: un espacio acogedor, con personalidad, de esos en los que apetece quedarse más tiempo del previsto. Probé la tarta de queso y la de zanahoria, y ambas estuvieron a la altura del café: muy bien elaboradas, sabrosas y nada empalagosas. Un sitio muy recomendable para una pausa con estilo en Madrid. Sin duda, volveré.
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