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València
Un nuevo bar de barrio que merece la pena descubrir. Desde que entras, destaca por su estética cuidada y acogedora, con un ambiente muy bien logrado que invita a quedarse. Los platos no solo están ricos, sino también presentados con mucho gusto, lo que eleva la experiencia. Especial mención para las ostras, realmente frescas y sabrosas, y para la selección de vinos, que es de muy buena calidad y está bien elegida. El servicio también suma puntos: el camarero fue especialmente amable y atento, algo que siempre marca la diferencia. Como aspectos a mejorar, sería importante que definieran mejor los alérgenos en la carta. En mi caso, al ser celíaca, eché en falta más claridad y opciones adaptadas. Además, sorprende que no tengan cervezas sin gluten, algo bastante común hoy en día y que muchos clientes agradecen. En general, es un sitio con mucho potencial, que con pequeños ajustes puede convertirse en un imprescindible del barrio.
El local tiene un ambiente muy acogedor y la decoración cuidada al mínimo detalle. Algo diferente en el barrio de la Zaidía. La calidad y elaboración de los platos es excelente. Una fiesta para el paladar. Esta vez hemos probado : el tataki de atún rojo que estaba muy fresco y sabor cítrico; trío de untables ( guacamole, berenjena y hummus) con galletas de cebolla; croquetas de bacalao y unos panecillos rellenos de olivas de vicio. Postre crème brûkée de pistachos. El servicio es muy atento y cordial. El local es accesible y cuenta de terraza con estufas. El chupito casero de mandarinacello brutal
Local muy coqueto y decorado con gusto. Las ostras están fresquisimas y muy buenas. El resto de comida que probamos estuvo bien pero excesivamente caro para las porciones. Deben revisar los precios o pueden tener clientes de 1 sola visita....es difícil repetir con esos precios. Los y las camareras muy amables. La música agradable.
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