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Donostia / San Sebastián
Nos gustó mucho el café y lo amplio y minimalista que era el lugar. Por desgracia, no puedo darle 5 estrellas por un par de razones. La primera, la mala relación calidad-precio de la comida. Mientras que el café sí merece la pena, la bollería, galletas y demás son demasiado caros. Nos pedimos una galleta (la galleta más cara de mi vida) y ni siquiera sabía a lo que debía saber. Seca y sosa. La segunda, el overbooking de los baños. Estuvimos unos 40 minutos en el local y en ningún momento dejó de haber una cola de 2-3 personas fuera del baño. Quizás deberían ampliarlos, ya que como cliente es incómodo tener a gente de pie cerca de tu mesa todo el rato.
Queríamos probar este nuevo establecimiento como buenas aficionadas a un buen café y un buen desayuno. A pesar de las críticas leídas en las reseñas decidimos ir a comprobarlo por nosotras mismas. Mencionar primero el aspecto positivo del local. Sobre todo el café que ha sido más que aceptable aunque es lo que se espera de un local que se jacta de café de especialidad. En segundo lugar los aspectos, a nuestro parecer, negativos: Escaso control de las mesas. Lo que se espera es que si vas a pedir desayuno puedas disponer de una mesa. Es decir, no pedir primero y rezar por tener sitio donde comértelo después. Teniendo que hacer vigilancia al resto de clientes para ver cuándo se puede librar una mesa y entonces ya desayunar. Tostas paupérrimas. 8€ una tosta de 4mm de grosor, seca y acompañada de jamón del barato (cuando en la carta pone ibérico), dos trozos de camembert escasos y mermelada y orégano que no se especifican en la carta. No pongáis lo que no ofrecéis y no sé ofrezcais lo que no ponéis. La tosta con queso fresco prácticamente vacía, 6,5€ por productos de valor total de probablemente menos de 2€ Precios desorbitados para lo que se ofrece. Servicio lento y a destiempo. Faltan cubiertos, los solicitas y no te los traen. Mesas sucias. Baño sin papel secamanos a las 11 de la mañana... Mencionar que al quejarnos el barista ha sido una persona coherente y conciliadora tratando de enmendar la mala experiencia ofreciéndonos un café pero como se nos había hecho tan tarde no hemos podido aceptarlo. En fin. Una pena. No volveremos
Lo primero al entrar es saber que no tienen servicio en las mesas, con lo cual tienes que hacer cola para pedir y después tener suerte de que tengas sitio… ya empieza mal el juego. (Mesas sucias) Hemos pedido los cafés y dos tostadas, una de queso fresco y pesto roso y la otra de jamón Ibérico y queso brie. Bueno el jamón malo del Día está mejor que el que nos han puesto, una auténtica vergüenza, de ibérico tiene Nada! Además no te avisan de que lleva un cacho de queso, UNO y mermelada, que en la pizarra que tienen ellos no pone que tiene mermelada. Las tostadas son tan finas que se puede ver a través de ellas. Con las fotos ya lo podéis apreciar, pero en las otras tostadas 3 mini cachos de queso fresco y tres gotas de pesto. Su precio es 8€ y 6,5€ respectivamente. Al recibir esto he devuelto las del queso fresco y nos las han traído de vuelta más llenas, pero ha tenido que venir el pobre barista que nada tiene que ver con el local para pedirnos disculpas. Era el único empleado que merecía la pena, muy atento muy profesional. El resto, si trabajasen para mi ya no estarían ahí, mucho moderno pero poco fundamento. A pesar de haber leído las críticas unos días antes decidimos darle la oportunidad… pues bien, no hagáis como nosotrxs, NO TIRÉIS EL DINERO. Porque además he leído lo mismo que se supone había solucionado, no han hecho nada. El café estaba bueno, pero me sabe mal decirlo, pero después de 3h de haberlo tomado sigo teniendo taquicardia, así que no se que café de especialidad es porque esto no me lo hacen otros cafés… Experiencia horrible
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