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Santander
El local es muy bonito, acogedor y está cuidado hasta el último detalle. La decoración y el ambiente resultan agradables y con mucho encanto. Sin embargo, los precios me parecieron excesivamente altos para lo que ofrecen. De hecho, desayunar aquí puede salir casi más caro que comer un menú del día en muchos sitios. La atención tampoco fue la mejor experiencia. La persona que tomaba los pedidos en la barra apenas prestaba atención a lo que se le decía y daba la sensación de estar más centrada en insistir en que se pidiera algo más que en escuchar al cliente. Además, el espacio es muy reducido y, al haber tan pocas mesas, se percibe cierta presión para terminar rápido y dejar sitio a otras personas. Aunque informan desde el principio de que el tiempo de ocupación de las mesas es de 45 minutos salvo que se vuelva a consumir, la experiencia resulta algo incómoda. En definitiva, es un lugar muy cuidado y con una estética atractiva, pero los precios y la sensación de falta de comodidad hacen que, personalmente, no tenga intención de volver.
Sitio increíble, el café no puede estar más bueno y encima el servicio han sido todas un amor❤️ repetiremos más de una vez!
Bizcochos deliciosos, esta para probarlo todo… y el karamel velvet rico e ideal cuando apetece algo frío. Volveré para seguir probando, todo en el expositor tiene muy buena pinta. Sitio muy guapo por cierto!!
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