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Madrid
Extenso menú de brunch durante todo el día en una cafetería moderna y retro con terraza.
Me senté en la parte exterior y estuve 12 minutos esperando a ser atendido. La camarera estaba hablando muy apasionadamente en el salón interior, no donde está el mostrador, sino en el que está más interior. Yo la estaba viendo, levantaba la mano, pero no fue efectivo. Sólo cuando entraron días chicas a ver la carta fue cuando miró y puede ser atendido. El té frío casero estaba bien y el croisant de jamón y queso también. Única pega, la atención. A mi lado había una pareja de extranjeros que se iban diciendo que no los atendían, yo pensé que había sido algo puntual, hasta que puede confirmarlo por mi mismo. Tenía un compromiso y tuve que engullir porque no me daba tiempo
Nos hizo recordar a los locales de Adorado de Argentina, misma experiencia, misma calidad de la pastelería. La atención rápida y amable, se está muy a gusto para conversar ya que es tranquilo el ambiente. Las tartas del día son exquisitas, sobre todo la de queso. El café también rico.
Hacia mucho que no venia y sentimos que la comida ha perdido calidad, excepto el café, que es delicioso. Ademas de cafés, pedimos un bizcocho de limon, ya que lo recuerdabamos tierno y esponjoso pero en esta ocasión era un mazacote seco y arenoso.... Una pena para los 4€ que cuesta.
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