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Barcelona
Pequeña cafetería de especialidad en el Eixample que ha sido una grata sorpresa. El trato, ya sea del dueño o del barista, es muy correcto y cercano, transmitiendo profesionalidad sin resultar forzado. A nivel técnico, se nota que saben lo que hacen. Hemos probado un flat white y un espresso, ambos muy bien ejecutados, con buen equilibrio y una extracción cuidada. Además, la cookie de limón estaba muy bien, en línea con el nivel del café y acorde al tipo de propuesta del local. El espacio está decorado con gusto, en tonos cálidos que lo hacen acogedor a primera vista. Sin embargo, aquí viene el principal punto débil: la sensación de estar demasiado apretado. La optimización del espacio es máxima, pero incluso con poca gente se percibe todo muy cerca, lo que resta comodidad. Da la impresión de que se prioriza la capacidad por encima de la experiencia, y en este caso, menos sería más. En resumen, un sitio muy sólido en producto y trato, con un nivel de café notable, pero con margen claro de mejora en la distribución del espacio para que la experiencia esté a la altura de lo que sirven en taza.
Un lugar pequeño, pero con un trato muy familiar, cálido. He pedido un batch que estaba muy equilibrado, además de un bikini generoso, como pocos se encuentran ya. Vas por el café y luego quieres volver por el trato. Muchas gracias!!!
Perfecto para desayunos si quieres comer algo rico, que te sirvan rapido y que te traten bien. Utilizan cafe de especialidad. Comimos un bikini de pastrami y pan de queso. Despues haber estado varias veces sin duda os diria que no os podeis ir sin probar el pan queso. Los dueños son encantadores y te haran sentir como en casa.
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