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Madrid
Ya estuve hace un par de años por recomendación de una amiga y tenía muchas ganas de volver. El lugar es precioso, con mucha personalidad pero que a la vez transmite mucha calma. La comida muy rica, en especial el café. Se nota que los ingredientes son de calidad y ofrecen tostadas con combinaciones sorprendentemente ricas. El servicio es muy bueno y cercano, en especial Jason, que es quien nos ha atendido hoy. Parada obligatoria en Madrid si te gusta desayunar bien o ir de brunch. Eso sí, se llena mucho así que es recomendable ir pronto, aunque para mí, hacer cola vale la pena.
Absolutamente delicioso. También, la atención de los chicos, a pesar de estar repleto el lugar, muy tranquilos y la mejor actitud. El ambiente un poco bullicioso porque todas las mesas estaban ocupadas pero se puede conversar. Hicimos fila durante unos 20 minutos y valió la pena. Mi única observación es que el pan de las tostadas de los platos tiene la corteza dura y los cuchillos que nos pasaron no cortaban. Fue difícil cortar el pan. Recomiendo cambiar los cuchillos. Regresaremos 1000%.
Lo primero es comentar que hay que llegar bastante temprano porque se forman muchas colas en el exterior. Por otro lado, es importante observar los precios, la cafetería tiene precios un poco elevados pero para probar una vez merece la pena. Pedimos los huevos revueltos y los benedictinos. Ambos ricos, los revueltos me parecen caros para lo que es el plato, pero los benedictinos son bastante diferentes a lo que usualmente uno está acostumbrado. El sabor es bastante aromático, quizás demasiado para mi gusto porque llega un momento que cansa, pero para compartir está perfecto.
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