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Oviedo
Hacía mucho tiempo que no pasaba por esta cafetería que tanta fama tenía. Ha sido decepcionante con respecto a la última vez. El pan de la tostada no se podía comer de lo duro que estaba, no admiten pago con tarjeta (lo cual dudo de su legalidad, los comercios deben admitir todas las formas de pago) y la papelera del baño estaba que no entraba ni un solo papel más, adjunto foto. Me ha dado la sensación de dejadez absoluta y supongo que responde a un cambio de propietario. Recomiendo al establecimiento plantear ciertos cambios o perderán muchos más clientes. También los camareros podrían ser un poco más amables.
Es una de mis cafeterías favoritas por el rico café que hacen y que la mayor parte del personal es muy agradable y cercano; además el lugar en sí está muy cuidado, pero de un tiempo para acá el ambiente es distinto y parece más un bar de barrio que otra cosa (mucho ruido, gente muy gritona, niños maleducados). Entiendo que esto no es algo que ellos puedan evitar ni es su responsabilidad, pero a mí es algo que me ha hecho dejar de ir tanto pues ya no es un lugar tranquilo para pasar diez minutos con tu café. Echo también en falta una carta de precios, quizá fallo mío pero nunca he visto una carta, cartel o QR donde poder consultarlo y, hasta donde sé, los establecimientos están obligados a publicarlos.
Fuimos a merendar, pedimos un café mediano (1,90€) en vaso, he de decir que uno de los mejores cafés que probé en mi vida. Mi amiga pidió un té marcha que nos sorprendió que no tenían, en su defecto un té negro (1,80€). Para merendar un Rolls de Kinder (3,20€) que estaba buenísimo de sabor y de consistencia. También pedimos una tarta de queso de Kinder (4,50€) que estaba muy buena de sabor y de consistencia. Lo único que nos chocó fue que no tenían una carta de comida. De los mejores sitios por la zona sin duda.
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