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Barcelona
Un poco desilusionada. En redes sociales la cafetería se ve preciosa y da la impresión de ser un lugar ideal para quedarse a tomar algo, pero la realidad fue muy distinta. El local es diminuto y no tiene mesas en el interior. El baño está en un sótano al que se accede por una escalera de caracol con algunos escalones flojos, y además sus condiciones dejan mucho que desear. Definitivamente no es un lugar accesible para personas con discapacidad física o movilidad reducida. Lo que más me llamó la atención fue que, estando en Barcelona con unos 35 °C, no tenían el aire acondicionado encendido. No sé si es porque no disponen de él o por ahorrar, pero el calor dentro del local era muy incómodo. Incluso me dio pena por los empleados, que trabajan en un espacio tan pequeño con el calor que desprenden las máquinas de cocina. En cuanto a la comida, tanto el café como la pastelería me parecieron muy normales para el precio que tienen; sinceramente, no justifican lo que cuestan. De hecho, la pastafrola estaba seca, no parecía fresca. Lo único que realmente disfruté fue el bikini/sándwich.
Deliciosa esquinita para pasar la tarde y comer riquísimo. Memorable el bocadillo de pastrami y la burrata, también pedimos el bikini de sobrasada y estaba espectacular. Terminamos con alfajor de maicena y galleta de chips de chocolate. Los chicos que atienden son súper amables y atentos, y el espacio es muuuuy lindo!!!! En general un 10, repetiría muchas veces más!
Tenía guardado este lugar hace mucho porque la esquinita y las fotos de su comida se veían muy bien. También porque Changüí sinceramente me parece un nombre precioso y me dio la impresión de que no podía fallar. Venia medio con un mal día, y cuando llegué los chicxs me atendieron con la mejor onda. Las palabras mágicas fueron “tenemos chipa :)” y ahí SANÉ 🤍 Ya está, mi cafecito favorito del barrio. Volveré con más gente.
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