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Sardón de Duero
Hotel de lujo en abadía del siglo XII con spa elegante, restaurante de gastronomía sofisticada y viña.
Una estancia absolutamente inolvidable. Abadía Retuerta no es sólo un hotel, es un destino en sí mismo. Desde que llegas entiendes que estás en un lugar muy especial. Lo primero que te conquista es la tranquilidad: desayunar, comer o cenar escuchando únicamente el sonido de los pájaros y la naturaleza es un verdadero lujo. El hotel es espectacular y el servicio estuvo a la altura de un gran hotel de lujo. El spa merece una mención especial; vivimos el tratamiento inspirado en el vino y fue una experiencia única que difícilmente encontrarás en otro lugar. Mi recomendación es quedarse al menos tres noches, porque hay muchísimo por hacer: visitar la bodega y conocer el proceso de elaboración de sus vinos, disfrutar de una cata, recorrer los viñedos, conocer las colmenas y su producción de miel, pasear a caballo entre los viñedos, volar en globo aerostático, relajarse en el wellness del spa e incluso vivir la experiencia de elaborar queso con una familia de la zona. También cenamos en la Vinoteca y fue una delicia. El arroz meloso con pato, el tartar y la ensalada estuvieron espectaculares. Como complemento perfecto, recomendamos dedicar una tarde a recorrer el casco histórico de Valladolid. Es una ciudad llena de vida, ideal para disfrutar el tapeo. Nuestros favoritos fueron Corcho, Los Zagales, Pico Fino y Villa Paramesa. Si visitas la Ribera del Duero, Abadía Retuerta es, sin duda, uno de esos hoteles que hacen que el viaje sea inolvidable.
Elegí este hotel para darle una sorpresa a mi mujer por su cumpleaños y acerté de pleno. Al principio íbamos a quedarnos 3 noches, pero estuvimos tan a gusto que gestionamos ampliar la estancia una noche más. Las instalaciones están muy cuidadas, disfrutamos de la oferta gastronómica y la cena en el restaurante Refectorio fue una gran experiencia. También realizamos la actividad Inmersión Enológica y resultó muy completa y satisfactoria. Respecto al equipo humano, tanto en los restaurantes como en recepción, piscina y spa, etc, el trato fue impecable. Destaco la profesionalidad, empatía y la delicadeza con la que gestionan el servicio al cliente. Para nosotros, el equipo es el punto más fuerte del establecimiento. Sin duda volveremos en el futuro y recomendaremos el lugar a nuestros hijos. Muchas gracias por la atención recibida durante estos días y el cariño que han puesto en nosotros.
Impresentable. Hay huéspedes de primera y de segunda, claro trato de favoritismo en función de quién eres. No pudimos reservar mesa para ver el partido en la Sala Capitular por ser política del hotel y cuando llegamos al bar para coger mesa (los primeros) todas estaban reservadas… Pedimos hablar con la directora del hotel y no tuvo ni la decencia de dar la cara sobre el asunto, cuando hicimos el check out ya se había ido del hotel, a pesar de ser informada sobre el asunto y saber que la estábamos esperando. Inaceptable en un hotel de esta categoría. Para rematar, nos intentaron meter una factura de comida que no habíamos consumido.
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