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Madrid
Local con muchos registros, durante las primeras horas del día es una cafetería y más tarde evoluciona a bar para picar o beber algo. Tienen plato del día por 12€ que entiendo que van variando a lo largo de la semana. El interior es muy mono pero la terraza frente al parque del Oeste también es un puntazo. La verdad que le tenía ganas. Y vine a probar sus desayunos. Me gusta que abre bastante pronto, y eso que como decía, abriendo hasta tarde suele ser raro. Se pide en la barra, se paga y después sirven en mesa. La carta de comidas no es muy larga pero es verdad que tampoco se necesita mucho más. Y se completa con los productos dulces de vitrina (hojaldres, bizcochos, empanadas, etc. ). Pedimos para compartir unas tostadas de tomate con jamón, un matcha latte con bebida de almendra y un café con leche. Las tostadas para nuestra sorpresa venían con dos trozos de pan. Es pan de masa madre que no está demasiado tostado ni duro y se puede partir bien. Me gustó el pan, con corteza más gruesa y buenos alveolos. Tenía muy buen sabor. Cuidan mucho la presentación. En el plato sirven las tostadas, las láminas de jamón y un par de cuencos, con aceite y tomate. El tomate viene decorado con brotes y alguna flor. El jamón estaba algo grueso partido, aunque lo prefiero a esas lonchas de supermercado mega artificiales. En cuanto a las bebidas, el café me sorprendió por caro. Es verdad que es café de especialidad y deben emplear leche de buena calidad. El tamaño estándar es bastante grande. No quiero decir que no lo merezca, pero solo 30 céntimos de diferencia con el matcha me pareció sorprendente. Y el matcha latte no me gustó mucho y si volviera me pediría otra bebida. Supongo que se debió a que la bebida vegetal de avena que elegí no era demasiado pura. Salimos a unos 7€ por persona. Subido de precio para lo que consumimos, pero hay que contextualizar la zona y la oferta. Recordable para brunch o desayuno, pero mejoraría el matcha.
Me gustó! Es un cafecito muy cute en una de las zonas más lindas de Madrid; justo enfrente del Parque del Oeste. Solo pedimos café; me quedé con ganas de pedirme algo para comer. Pero definitivamente un lugar que vale la pena frenar y conocer.
Muy cuidado al detalle. La comida exquisita y novedosa, el ambiente acogedor y el servicio extraordinario. Tienen también sin gluten, en fin, un regalo para los sentidos, porque además si te relaja ver el atardecer, tiene unas vistas preciosas. Un placer contar con un proyecto así de lindo. Celebramos dos cumples y las jovencitas encantadas. ¡Felicidades!
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