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Barcelona
Restaurante moderno con terraza, que sirve tapas y platos saludables, además de brunches y bebidas artesanales los fines de semana.
Si buscas un restaurante con encanto en Barcelona, de esos donde entras para comer y acabas quedándote hasta que cae el sol, Les Filles Café es una auténtica joya escondida en la Vila de Gràcia 🌿✨. Su terraza interior tiene ese aire de oasis urbano que invita a relajarse, desconectar del ritmo de la ciudad y disfrutar sin prisas. Nosotros empezamos con uno de los platos que más nos sorprendió: el bacalao negro al miso 🐟, meloso, equilibrado y con un sabor que nos dejó con ganas de pedir una segunda ración. También probamos unas patatas que parecían un simple acompañamiento... hasta que llegamos a la salsa Cremasco 🥔🤤. De esas cosas que no se explican, se prueban. Lo que más nos gustó es cómo combinan la base mediterránea con influencias de distintas cocinas del mundo, consiguiendo una carta original pero sin perder personalidad 🌍🍽️. Y si te apetece alargar la sobremesa, sus cócteles también merecen una mención especial: tanto el Espresso Martini 🍸 como el Negroni fueron un auténtico acierto. El servicio fue cercano y atento, el ambiente es precioso y la sensación general es la de haber descubierto uno de esos lugares que terminas recomendando a todo el mundo. Barcelona tiene muchísimos restaurantes, pero Les Filles Café se ha ganado un hueco en nuestra lista de favoritos. 🧡 ✨
Por casualidad encontramos este precioso lugar del grupo Tragaluz en una callecita estrecha del barrio de Gràcia, muy cerca de la avenida Diagonal, y nos sorprendió gratamente. El espacio es realmente bonito y acogedor, con una terraza espléndida que cuenta con una zona tipo chill out, con cómodos sofás que invitan a relajarse. El interior también está decorado con mucho encanto, creando un ambiente cálido y agradable. Es un sitio perfecto para disfrutar de un cafecito al aire libre en un entorno tranquilo y con muy buen ambiente. Sin duda, un descubrimiento al que volveremos.
Un restaurante muy acogedor, en una ubicación céntrica pero discreta, donde se respira una tranquilidad poco habitual en Barcelona. La carta no es muy extensa, pero es un lugar perfecto para quedar y conversar mientras comes sin prisas. El salón es precioso, con la cocina a la vista, y nada más entrar te recibe un patio con terraza realmente agradable: un pequeño oasis en pleno centro. Pedimos un pica pica de entrantes y, de segundo, la trucha y la hamburguesa de salmón. Todo estaba muy bueno. Agradecí especialmente que me ofrecieran cambiar el acompañamiento de la hamburguesa, que venía con patatas fritas, por verduras. La atención fue correcta, aunque con margen de mejora. Aun así, es un sitio al que volvería, más por el encanto del local y su ubicación que por la comida en sí.
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