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Madrid
Tenía anotado este local para visitarlo cuando estuviera en Madrid. Me había llamado la atención por ese concepto que, a la postre, descubrí que está triunfando en la ciudad: café y vinos. La verdad que es un local coqueto, ideal para recoger tu café (o compra) y llevar. Pero tuvimos la suerte de poder acomodarnos en uno de sus bancos y disfrutar de un par de cafés de especialidad y una pieza de bollería que estaba exquisita. A mi estos sitios me encanta disfrutarlos in situ, pasando 20' y viendo qué es lo que más se vende o cómo se prepara el café. Así que mi único 'pero' es que no es más espacioso. En cualquier caso, todo estaba riquísimo y recomiendo hacer un alto en el camino para disfrutar de su propuesta cafetera (que en este caso es lo que yo disfruté). No pude comprar ninguno de sus vinos pero tenían pinta de ser proyectos pequeños y con mucha narrativa.
Cogí un iced matcha con bebida de avena. Estaba muy rico y bien preparado. Sobre todo porque la bebida de avena estaba fría y no pasa como en otros que el hielo se derrite súbitamente. Cobran 0.30€ de suplemento y me costó 4.30€. Un precio bastante en la media. La bollería tiene muy buena pinta. El ambiente es muy guay con las conservas y botellas de vino. De día, perfecto para desayunar y de noche para tomar unos vinos.
Un excelente lugar, hermoso y acogedor. Compré café latte y estaba delicioso. También probé el Quemao y el alfajor, ¡ambos excelentes! Lo recomiendo totalmente y sin duda volvería.
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