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Madrid
Venia libre de drogas hasta que probé esa medialuna calentita porque es la única forma de describirla. Medialunas hay pocas en Madrid y un gordito de alma busca constantemente a la perfecta pero hoy mí búsqueda terminó ya que por suerte la encontré en este local. Bien casera, con sabor a mantequilla como dios manda con un almíbar justo. Recomiendo no perderse la experiencia de comerlas tibias porque ahí el bocado mejora al mil. Cómo ya estaba enamorado de esas medialunas tuve que pedir otra para llevar y de paso cañazo cayeron tres alfajores. Me puse feliz por haberlo comido pero muy triste cuando se me terminó. El sinvergüenza tenía la cantidad de dulce de leche justa pero atrevida la cantidad de chocolate. Muchas gracias por sus productos. Me siento afortunado de haber elegido ir al local pero por el bien de mí peso corporal y mí índice glucémico debemos vernos poco menos de lo que quisiera.
Bastante hospitalario, muy majas y atentas. Precios razonables para la calidad y presentación que sirven, buena atención y rapidez… baño y entrada adaptadas para discapacitados y un bol de agua para perritos en la entrada! Bastante bien el local, buena decoración, asientos tanto “sofás” como “sillones” y mesas cómodas, una gran mesa alargada para unas 8-10 personas y muy buena iluminación.
Sitio bastante acogedor, donde eliges lo que quieres y paga a seguir. Mientras tomas asiento las chicas te preparan el café con la tostada y llevan a tu mesa. La tostada estaba muy rica y recomiendo el alfajor de maicena. Si vas en un grupo grande, hay una mesa que debe caber unas 8 personas. El baño bien preparado para cambiar pañales.
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